miércoles, 12 de febrero de 2014

Misión del Cristiano, Ser Mensajero de la Reconciliación

2-Corintios 5, 17-20

El que está en Cristo es una nueva criatura. Para él lo antiguo ha pasado; un mundo nuevo ha llegado. Todo es obra de Dios, que nos reconcilió con él en Cristo, y que a mí me encargó la obra de la reconciliación. Pues en Cristo Dios reconciliaba al mundo con él; a los hombres ya no les tomaba en cuenta sus pecados, y a mí me entregaba el mensaje de la reconciliación.

Nos presentamos, pues, como mensajeros de parte de Cristo, como si Dios mismo les rogara por nuestra boca. Déjense reconciliar con Dios.

Reflexión   

Una vez el hombre es transformado por Dios, se convierte en una nueva persona con una perspectiva de vida distinta a la que tenía. Llegan a su mente y a su corazón nuevos pensamientos y sentimientos, que lo inquietan a luchar por llevar la paz y a transformar todo a su alrededor. Este cambio en él le produce el deseo profundo de ser colaborador con Cristo, y  actuar como mensajero de la reconciliación en medio de la humanidad.

Ser mensajero de la reconciliación conlleva participar activamente con valor, firmeza y con amor en la renovación y restauración del hombre y de todo lo que le rodea, para que  así se logre la reconciliación del hombre consigo mismo con los demás y sobre todo con Dios.

Para lograr esta reconciliación habrá que saber señalar dócilmente las injusticias y las acciones equivocadas que afectan la convivencia  entre los seres humanos. Hay  que enseñar a lo demás a  salir de sí mismo y dejar el egoísmo, los rencores  el resentimientos  y las diferencias para poder ir al enfermo, necesitado, marginado y abandonado y llevarle un mensaje de paz, perdón, amor, pero sobre todo de reconciliación.

A través de éste mensaje de reconciliación  se lleva a Cristo mismo y el que recibe éste mensaje recibe a Cristo y ya está reconciliado con El.

María Díaz
18 de Enero de 2006

No hay comentarios:

Publicar un comentario